¡NO PUEDES SILENCIAR MI CLAMOR!

Mi papá solía decir: “Boca cerrada no se alimenta.” No entendí eso hasta que me convertí en adulto. La verdad es que podemos tener una necesidad, pero hasta que la comuniquemos, nadie la suplirá.

A lo largo de la Biblia, leemos historias de personas que tenían necesidades, pero hasta que las expresaron, Dios no las satisfizo.

En Mateo 20, leemos la historia de la salida de Jesús de Jericó. Una gran multitud lo seguía. Entre esa multitud había dos hombres ciegos. Estos hombres querían recuperar la vista y entendían que eso solo ocurriría si lograban captar la atención de Jesús. Le gritaron, pero la multitud los reprendió y les dijo que se callaran. ¡Intentaron silenciar su clamor!

Sin embargo, el deseo de estos hombres por ver era mayor que su deseo de agradar a la gente. No permitieron que la multitud los silenciara, “sino que clamaron aún más.” Como resultado, Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó: “¿Qué quieren que haga por ustedes?” Ellos le respondieron: “Señor, que se abran nuestros ojos.”

Hasta ahora, vemos a dos hombres ciegos que clamaron para captar la atención de Jesús porque querían recuperar la vista. La multitud intentó silenciarlos, pero ellos se negaron y clamaron aún más fuerte. Como resultado, la historia termina así: “Entonces Jesús, teniendo compasión de ellos, les tocó los ojos, y al instante recobraron la vista y lo siguieron.”

Esta historia nos recuerda que debemos comunicar nuestras necesidades para que sean suplidas y que no debemos permitir que nadie nos silencie.

¡No puedes silenciar mi clamor!

Published by Gilbert

Disciple of Jesus Christ. Husband. Father. Pastor. Community Servant.

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